El tiempo entre pañales

17 Feb

Hace ya unos meses, Mini-wini cumplió un año. Un año. 365 días (con sus noches). Cualquier madre primeriza habría estado ilusionada, feliz y emocionada ante tan señalada fecha. Yo en cambio anduve tristona y pensativa sin parar de darle vueltas a lo fugaz de nuestra existencia.

La pregunta que no me deja dormir por la noche no es ni más ni menos que ésta: ¿dónde me he metido estos últimos meses?. Porque, a ver… ¿En qué momento ese bebé de 1 kilo 900 gramos que nació antes de tiempo se ha trasformado en un pequeño luchador de sumo de percentil 90? ¿cuándo se acabaron los gorgojeos en su cuna para dar alaridos y gritar “holaaaa” a todo el que pasa?, ¿qué estaba haciendo yo mientras él dejaba de quedarse acurrucado en mi regazo y empezaba a interesarse por arrancarme de cuajo los pendientes?

Ese canijo que decidió venir al mundo 5 semanas antes de lo previsto, pesa ahora 12 kilazos y abulta casi lo mismo que su hermana. Lloró como un condenado los primeros 3 meses para dejar bien claro que había venido para quedarse pero hoy puedo decir que es el más simpático de mis tres retoños y regala sonrisas a cualquier desconocido que le haga una carantoña. Prefiero no profundizar en este hecho, ya que sospechamos que está directamente relacionado con la cantidad de atención que recibe en su casa. Quedémonos con que el niño es muy salao.

La realidad es que, entre bajar un rato al parque para cansar a las fieras, hacer los deberes con El Mayor, pintar caritas sonrientes a La Rubia y levantar este país, no hemos tenido dos minutos para enseñar a mini-wini a hacer el 1 con el dedo índice o a soplar las velas. Qué penica. Pero créanme si les digo que no hubo mala intención por parte de los Tripadres y que esto del cumpleaños nos pilló por sorpresa, sin estas lecciones de vida básicas transmitidas a nuestro benjamín ni pedida la correspondiente cita para la revisión pediátrica. A él no podemos culparle, porque aunque brutote es un rato, cuando le dedicas unos minutos se muestra receptivo y colaborador como el que más. Confesaré también que hace apenas unos días que ha empezado a andar solito, y aunque igual ha influido que tiene una figura, digamos, poco aerodinámica, la principal causa es que se pasa la vida atrapado/reducido/aprisionado en diversos artilugios de retención infantil, véase: sillita de paseo, trona o parque. Y no, no es cuestión sólo de ser #malamadre, más bien de supervivencia de este torete de Albacete que no tiene una idea buena y si no le vigilo con cuatro ojos me lo encuentro levantado una maceta, sacando la mantelería o metiendo los dedos en el enchufe. Y como es comprensible, en multitud de ocasiones Trimadre está haciendo la cena, descargando el lavaplatos o corrigiendo unas sumas, por lo que no puede dedicarse en cuerpo y alma a perseguir al pequeño de la familia mientras éste explora el medio circundante y desarrolla sus habilidades psicomotoras.

El parque, también denominado Guantánamo por mi amiga N.

Aquí el parque, bautizado como Guantánamo por mi amiga N. Responde también al nombre de Alcatraz o de Alcalá-Meco para los más patrióticos, .

Que el tiempo vuela, es un hecho, pero cuando eres madre adquiere velocidades supersónicas. En lo que le das la vuelta a la tortilla de patata, tu hijo empieza a usar un número de pie que se acerca peligrosamente al tuyo. Te agachas a abrochar una zapatilla y una pequeña mano autoritaria te detiene con un “yo sola”. Sin darte cuenta los garabatos que dibujaban en un papel empiezan a transformarse en letras que se juntan para crear palabras con sentido y un buen día escuchas como tu Mayor se detiene ante un cartel y dice en voz alta “Biblioteca”. Te encuentras a ti misma intentando poner a La Rubia una chaqueta talla 18 meses, y no, no es porque hayas leído en el Hola Niños que se lleva la manga francesa, ni tampoco es porque apures la ropa hasta extremos insospechados en pro de la economía doméstica, que también. En el fondo de tu ser, te da dolor dar el paso a la talla 3-4 años, porque significa que ya no habemus bebé, ni rastro de esa tripota ni de los típicos andares pañaleros.

Últimamente veo señales de este crecimiento meteórico por todas partes. Una conversación padre-hijo sobre un córner (¿un córner?), esos dibujos que podían ver en bucle un capítulo tras otro y que ahora les aburren (mamá, es que Caillou es de pequeños ¿perdonaaaa?, ¿y tú qué eres?), o esas cenas antes eternas dando cucharadas a unos y otros que ahora no lo son tanto, hay menos lloros, menos  enfados y más conversación. Vas a taparles por la noche, y no puedes creer que esa piernaza desarropada sea del fruto de tus entrañas, que hasta me parece ver pelos y tatuajes tribales (tranquilidad, es mi imaginación) o que aquel osito sin el que La Rubia no podía dormir hasta hace unos meses haya sido relegado a la estantería más alta.

Así que solo me queda él, mini-wini., con su conversación incomprensible y sus culetazos por el pasillo. Que llora de emoción y nervios cuando me ve aparecer con su biberón, comiendo galletas con sus manos regordetas y dejando migas por todas partes. Y aunque tengo muchas ganas de poder ir los cinco al cine o salir de casa sin biberones ni potitos, no puedo evitar cuando entro en su cuarto por la noche y le veo en su cuna en una de esas posturas imposibles que sólo los bebés pueden encontrar confortables, desear que el tiempo se pare y mi mini-wini se quede así de mini para siempre.

tiemflies2

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25 comentarios to “El tiempo entre pañales”

  1. paula sd febrero 17, 2014 a 7:51 am #

    Ay, no sabes cómo te entiendo. Yo ya no tengo pañales, cuna, ni chupetes. Por primera vez en 9 años, no hay artilugios de bebés en mi casa……Y nunca lo hubiese imaginado, pero me da una pena tremenda. Pero lo analizo, y me da más pena por lo no vivido y por mí, por la inminencia del fin de mi etapa de”absoluta necesidad” que tienen de mi, a esa, que seguro que es también bonita de “mamá, que ya soy mayor, Puedo solo”.

    Pena, penita, pena. Y ley de vida. ¿no?

    besos

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:00 pm #

      Ley de vida sí… Pero no me hago a la idea de dejar que se hagan mayores, vayan a por el pan, quieran estar solos… Uff, uff, mejor aprovechemos el momento, que vuela!!! Besos guapa!

  2. Paula febrero 17, 2014 a 8:41 am #

    Hola! Me encanta tu blog! También soy trimadre, de edades muy parecidas, y a veces me parece que describes lo que me pasa a mi.
    Eres genial, gracias por ese humor, no me vendria mal un poco.
    Seguiré leyendote,

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:06 pm #

      Gracias!! Mejor reírse que desesperarse, así que pásate por aquí y al menos compartimos el día a día con humor ;))

  3. Elisa febrero 17, 2014 a 9:24 am #

    Ay cuanta razón tienes!!! Podrían estancarse… Felicidades a MiniWini

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:07 pm #

      Gracias de su parte!! Yo creo que para el segundo cumple conseguimos soplar las velas ;))

  4. LaMadrePeZada febrero 17, 2014 a 12:05 pm #

    Qué bonito leerlo, que divertido leerlo, qué grande poder decir juntos ‘bonito y divertido’ al leerlo.
    Por eso te sigo, porque me diviertes y me emocionas.
    Un besaZo madraZa

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:08 pm #

      Pedazo comentario amiga! Tu si que me emocionas!! Mil gracias chatunga!!

  5. TRILOCA febrero 17, 2014 a 2:26 pm #

    ….pues sí; dejando aparte las exageraciones que pueda cometer por ser hoy un (mi) día terriblemente catastrófico y melancólico…..sí, todo cierto.
    Mi (más) pequeño bombonín ha cumplido dos años y me resisto a dejarla “volar”: cualquier excusa es buena.
    1 que si no tenemos preparada aún la habitación para las niñas,
    2 que si como aún mama, es más cómodo que siga conmigo en la cama (ejemjem!… habitación, habitación….),
    3 que si no le quito la teta que algo (bueno) le hará…
    …….en fin, que realmente mientras todo eso sale de mi boca, mi cerebro (corazón?) habla otro idioma:
    1 que no quiero ver la cuna salir (desmontadaaaa!!) de esa habitación y el tremendo vacío que me imagino quedará entre la cama y la pared (y dónde más, entre mi pecho y espalda???)
    2 que me muero por esos abrazos al cuello que me sobresaltan (y ahogan un poco, tb para qué negarlo) a media noche, y me llenan como pocas otras cosas en la vida, su cabecina junto a la mía en la misma almohada y que diga primero -yo shi, mami, aquí shi-
    3 que me encanta dar de mamar, que llevo casi siete años haciéndolo y no, no estoy harta! no, no me importa interrumpir el sueño para eso! no, no me da (ninguna) vergüenza!….y aún no estoy preparada para dejar de hacerlo
    Disfruto cada momento de las nuevas sensaciones con los mayores y, como bien dices, también estoy deseando retomar algunas actividades (de adultos) en su compañía (de los tres), pero sí, ahora que la vida sin bebés empieza a vislumbrarse en mi trifamilia….no puedo negar que siento que algo (que adoro) se perderá para siempre….

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:12 pm #

      Así es, tal cual!! Algo perdemos pero intuyo que también ganaremos aunque cuesta más verlo porque un bebé es un bebé y en fin,nos derretimos!! encontraremos el camino porque al fin y al cabo… Es ley de vida no?

  6. MadreenPrácticas (@elandamoyano) febrero 17, 2014 a 4:11 pm #

    Una vez más, no cambiaría una coma de tu entrada.
    Yo me plantearía el tercero si las circunstancias lo permitieran porque el Rubio ya tiene 18 meses y veo fotos de cuando era pequeño y me doy cuenta de que ya no es mi bebé que olía a leche ácida… Pero si me oyen mi jefa o mis padres me matan sólo por pensarlo… Ja, ja, ja. ¡Ay, que duro es que se hagan mayores!

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:14 pm #

      Sí es duro sí!! Pero tenemos que disfrutarlo cada minuto!! Besos

  7. Marta febrero 17, 2014 a 6:05 pm #

    Qué bonito, qué ternura!! No puedo decir más, porque a estas horas, apenas me quedan palabras para describir emociones 🙂
    Besos especiales!

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:16 pm #

      Gracias guapa !!!! Me alegro de que te haya gustado, creo que es un sentimiento muy de madre esto de querer parar el tiempo y espacio identificarse. Besos especiales de vuelta!

  8. diasde48horas febrero 17, 2014 a 9:31 pm #

    Estoy aquí con la lagrimilla asomando, me ha emocionado mucho tu post. Cómo te entiendo. Mi Redondo acaba de cumplir hoy 16 meses y no sé cómo ha podido pasar el tiempo tan rápido.

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:18 pm #

      Gracias!! muchas compartimos esta sensación y es que cuanto mayores se hacen más rápido parece que pasan los años :S besos

  9. lauraenparis febrero 17, 2014 a 10:36 pm #

    Ay, como te entiendo, mi niña de 1950 (ahí te hemos ganado por 50gr!) ya tiene 26 meses, ay, que mi marido ha ido a apuntarla al colegio, al colegio, vive Dios! Donde esta mi bebé, mi hija, mi chiquitina?
    Que paren el mundo que me bajo!

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:21 pm #

      Al colegio??? La pelirroja??? Sí, por Dios que lo pare no os tiramos en marcha!! Pero oye y lo bien que van a estar los dos en el mismo sitio todo organizados? ;)))

  10. Almudena febrero 17, 2014 a 10:49 pm #

    Ay Trimadre, Trimadre… Que me has hecho llorar en la oficina… Y andar el resto del día ñoñeando… Será que mi tercera, MI BOLLO, cumple un año el mes que viene y una vez más me has leído el pensamiento… O más bien el “Sentimiento”. No se puede hacer nada para detener el tiempo, no? Un abrazo.

    • trimadre febrero 17, 2014 a 11:23 pm #

      Buff, creo que no, que nos toca aguantarnos y ver cómo crecen a toda velocidad!! Pero nos seguirán emocionado con otras cosas, eso seguro!!

  11. desmadreando febrero 18, 2014 a 9:05 am #

    Es una dualidad curiosa….quieres que crezcan pero a la vez sabes que ésta época es inmejorable y que nunca volverá….Disfruta mucho pero sobre todo a la mayor 😛 esa autonomía, esas charlas y esos porqués se esfumarán mucho más rápido que los del mini.
    Un besote desmadroso

  12. Mamá en Bulgaria febrero 27, 2014 a 10:44 am #

    Mi hijo pequeño hizo un año hace poco, y debo ser rara, pero yo sí quiero que crezca un poco, que si se para el tiempo me da algo jaja! Es una edad muy interesante pero agotadora…

    • trimadre febrero 27, 2014 a 1:38 pm #

      Si, la verdad es que acaban con una! Yo creo que es la pena de saber que va a ser mi último bebé.. Gracias por pasarte!!

  13. Mami Katabum marzo 6, 2014 a 9:41 pm #

    Mira que coincidencia mi Monkey 3 también fue prematuro y en este mes cumple 4 años. El tiempo vuela y no te enteras hasta que tienes hijos. Mi enano ya no duerme como bebé y con su tamañote es cada vez más difícil creer que es un bebé.
    Ahhhh que el tiempo se pare!!

  14. alasalidadelcole febrero 16, 2015 a 4:31 pm #

    Acabo de descubrir tu blog y me encanta el humor con que relatas las situaciones cotidianas. Yo soy madre de dos niños, una niña de 5 años y un bebé de 18 meses y me sucede lo mismo. Por un lado tengo muchísimas ganas de que crezca para que sea más sencillo hacer planes todos juntos, y para no estar tan cansada, porque es un pequeño terremoto, pero por otro lado me da mucha pena que deje de ser bebé, y es que está creciendo tan rápido… pero, en fin, es algo que se va de nuestras manos, así que habrá que disfrutar cada momento.

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