Misión: Cambio de armario

21 Jun

“Mujer joven (ejem) es ingresada por agotamiento extremo como consecuencia de realizar el cambio de armario”. Esta noticia bien podría haber salido en el periódico el lunes, después de haberme pasado todo el fin de semana dedicada en cuerpo y alma a la ardua tarea de sacar la ropa de verano de toda la Trifamily. All by myself.

Sí señores. Porque Tripadre de este tema se abstiene casi en su totalidad. Es más, desde aquí hago un llamamiento público y si hay algún hombre que se involucre en esta misión solo apta para valientes, que me lo haga saber y remuevo Roma con Santiago para que la Botella le ponga una estatua en El Retiro. Hasta la fecha no tengo constancia de que ningún ser humano XY sepa de lo que estoy hablando. He de reconocer que Tripadre sí se encarga de su propia ropa: “Tranquila cariño, lo mío lo hago yo”. Entonces abre el armario saca un pantalón de pana y un jersey gordo de la balda de en medio y lo mete en la más alta. De ésta coge tres bermudas que pasan a ocupar el lugar del pantalón de pana. C’est fini.

Mientras, a Trimadre no le ha dado tiempo ni a localizar todas las cajas y bolsas que necesita para empezar con la tortura.

Mi ropa aún es controlable. Como diría mi padre “las gallinas que entran, por las que salen”. Bajo caja con ropa de verano, subo caja con ropa de invierno. Ocupa un poco más pero se puede apañar. Se hace una evaluación rápida de que lo que no te vale ni de coña está pasado de moda, lo que hace mucho que no te pones o lo que está para tirar. Y se repite la operación con los zapatos, bolsos y otros complementos. En un par de horas lo tienes. Bien. Yo en este punto me crezco, lo admito. Pienso para mis adentros “otras dos horas y he finiquitao“.

¡Ja! Queda lo peor… Los niños. Empecemos por mini-wini. En teoría el más facilón. El problema es que cuando saco la ropa de bebé nunca acierto con la caja que es. Los carteles que pusimos con la mejor de las intenciones, no se corresponden con lo que hay dentro. Véase: “Ropa niño 1 año verano” y dentro me encuentro los vestidos de La Rubia de 3 a 6 meses. ¿Consecuencias? Que tengo que mirar unas 18 cajas para encontrar los pijamas de manga corta. También suele ocurrir que cuando sacas prendas de hace varios años empieces a hacerte preguntas transcendentales a ti misma que de nada sirven más que para ralentizar la operación “cambio de armario”. Son las del tipo “¿cómo pude comprar yo esto?”, “¿cómo pude guardar este body que está hecho un asco?” o “¿dónde estará aquel peto tan mono de rayas azules?”. ¡Por el amor de Dios!, ¡concentrarse!

Luego seguimos con El Mayor y La Rubia. El procedimiento parece sencillo. Probaremos algunas prendas del año pasado para ver qué vale y qué no. Pero el primogénito de la familia como buen sucesor de su padre, en cuanto oye la frase “pruébate esto” sale por patas directamente, obligándome a perseguirle por toda la casa con un pantalón en la mano. En cambio La Rubia en esto de hacer pases de modelos se muestra más colaboradora, aunque como todo en ella, tiene que ser a su manera. Me pongo el vestido, pero con unos zapatos que peguen, luego me miro en el espejo y le enseño a papá lo guapa que estoy. Pero este otro que me da mi madre no me lo pruebo porque no me gusta. Y punto pelota.

La Rubia en plena pasarela Cibeles

La Rubia en plena pasarela Cibeles

Entre unas cosas y otras la torre de camisetas se ha caído tres veces y se han metido en las cajas otras tantas. Por supuesto a la media hora no me queda una gota de paciencia así que me conformo con probarles dos cosas a cada uno y el resto lo evalúo a ojímetro, o lo que es lo mismo, mediante la superposición de prendas equivalentes.

Pasada la fase de los figurines hay que hacer encaje de bolillos para poder guardarlo todo. Lo de invierno y lo que no vale del verano del año pasado. Es decir, el volumen aumenta. Una evidencia que a ninguna madre le pasa desapercibida. Pero este concepto no le queda claro a Tripadre que en este punto donde las cajas se multiplican y la ropa no cabe donde antes sí lo hacía, se colapsa y me da el consabido discurso de “estos niños tienen demasiada ropa”.

Yo en esos momentos, rodeada por montones de trapos, no estoy muy receptiva la verdad. Bastante tengo con intentar ordenar las cosas por sexo, talla y temporada, acordarme de separar lo que le voy a dejar a mi cuñada y volver a su lugar lo que me devolvió mi amiga hace cuatro meses. Vamos, que esto requiere de una capacidad organizativa que ya quisieran algunos.

Por no hablar del ejercicio físico, que acabo como si hubiese corrido la maratón de Nueva York. El domingo por la noche no me podía ni mover. Hasta agujetas tenía. Y eso que el hombre de la casa me hizo todo el trabajo duro al más puro estilo “porteador africano” pegándose paseos al trastero a la par que sufría en sus carnes esta tiranía que me posee en cuanto a temas logístico-domésticos se refiere. Sin contar las inseguridades propias de mi sexo… “Baja esto al trastero. Uy no, mejor déjala arriba. Mnnn… no, no, mejor la bajas”. Santo varón.

Otro de los inconvenientes es que si no estás encima, el proceso puede alargarse en el tiempo. Los días van pasando y las cajas que antes te estorbaban y con las que te chocabas al levantarte por las noches, pasan a ser parte del mobiliario y oye, este jarrón queda tan mono encima. Menos mal que tengo a Tripadre vigilándome de cerca para que acabe, que si por mí fuera ya me habría acostumbrado a vivir en este camión de Inditex en el que se ha convertido mi casa.

Baby in clothes and hanger

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9 comentarios to “Misión: Cambio de armario”

  1. Almudena junio 21, 2013 a 7:53 am #

    Ainssssss como te entiendo… En esas estoy yo también, con toda la casa empantanada…y encima como parece que no termina de llegar el calor pues menos prisa tenemos…. 😦 que bajón me da el tema.

    • trimadre junio 21, 2013 a 11:22 pm #

      bufff, es que da un perezónnnn… yo reconozco que aún no he rematado la faena!!

  2. mamagnomo junio 21, 2013 a 10:47 pm #

    jajajaj como te entiendo!! la mia mayor tiene 2 años y la chica 4 meses. Nacidas en enero y mayo. Mmmm…poco heredable. ah no! que la mayor es mini y la Chica es gordi. Vale…a probarle toooda la ropa de 6-9 meses a la chica. Su hermana la usaba pasado el año. Necesito otra bebe que termine de aprovechar toooooda esta ropa ¡que eata nueva! doa dias deapues volvio el frio 🙂

    • trimadre junio 21, 2013 a 11:01 pm #

      Di que sí que hay que re-utilizarlo todo!!! A mí me pasa lo mismo con El Mayor y con mini-wini, nacieron en distintas temporadas pero como el peque es un torete puedo usar casi toda la ropa. Gracias por pasarte guapa.

  3. Maria Jose Casanova Lumbreras junio 22, 2013 a 11:30 am #

    Hola trimadre es la primera vez que te escribo te llevo siguiendo desde hace tiempo y me lo paso genial con tus historias y mi marido no veas, se troncha de la risa.
    Yo soy mama !novatilla aún!, de dos mellizas de 22 meses que me vuelven loca, a mi y a todos los que están alrededor, pero adorables al fin al cabo.
    Gracias por los ratitos que nos haces pasar.
    Besos

    • trimadre junio 26, 2013 a 7:12 am #

      Gracias María José!! Me alegro que de que te diviertan nuestras historietas. Seguro que tú con dos tampco te aburres nada, que a mí por lo menos me llegaron por fascículos y no de golpe 😉

  4. Mamá Pez junio 22, 2013 a 5:40 pm #

    Nenaaa! Qué gran verdad!
    Esta tortura china disfrazada de tarea del hogar no tiene nombre… ni talla… ni temporada ajajjaja y lo peor tampoco tiene fin porque dentro de tres mesecitos ¡otra vez a empezar!!
    Nos queda al menos que ¡mal de muchas consuelo de tontas!! (porque género sí tiene, sí, que yo tampoco conozco a ninguno que le dé por hacerse las armariadas de su casa ;P
    BesaZos!

    • trimadre junio 24, 2013 a 9:43 am #

      Jajaja sí señora, el género masculino se escaquea de buena manera… Y tienes razón! Cuanto cuesta y qué poco cunde!! En dos días vuelta a empezar…. Besos Mamá Pez

  5. madresestresadas (@madrestresadas) septiembre 19, 2014 a 12:02 am #

    probar???? pero qué disparate!!!
    coge algo que le valga y comparas, los pantalones largos siempre quedan cortos, las faldas casi que da igual, los abrigos… sobre la marcha, el primer día valen y luego ya si eso te vas a comprar la siguiente talla, las camisetas siguen valiendo las de verano para debajo de la sudadera, vamos, que acabo yo con la ropa en un ratito.

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