Las Primeras vacaciones de la Trifamily Parte 2

5 Abr

Continuación de la Parte I.

A veces la vida es justa, y al otro lado del teléfono de la Compañía de Seguros encontramos a una señorita muy agradable que se dio cuenta de la gravedad del asunto y nos tranquilizó al mismo tiempo que gestionó la recogida en un pis-pas. Nos prometió un taxi 7 plazas y una grúa en 25 minutos. Sólo le faltó que el conductor fuera Ambrosio con unos Ferrero Rocher.

Esto era lo que estábamos esperando y nunca llegó...

Esto era lo que estábamos esperando ansiosamente…

Mientras esperábamos, los bellos durmientes, con el fin del traqueteo y las conversaciones algo elevadas de tono de sus padres entre ellos y con la aseguradora, abrieron los ojos y cada uno reaccionó a su manera ante la peculiar situación una vez les explicamos lo que había ocurrido.

Por mucho que intentamos transmitirlo con humor y quitándole hierro, los niños no son tontos y tienen un radar para detectar cuando sus progenitores están preocupados e interiorizan en sus cuerpecillos las mismas emociones. Así que El Mayor con lágrimas en los ojos nos imploró que llamáramos a Teleabuelo para que viniese a buscarnos. Por mucho que le dijimos que no estábamos precisamente a tiro de piedra y que no eran horas, él estaba convencido de que era la mejor solución.

En ese momento llegó el esperado Señor de la grúa. Menos mal porque La Rubia empezó a ser consciente de la situación y no le estaba molando un pelo. Pero El Mayor ya había dejado a un lado sus temores y estaba alucinado con todo el trajín así que la consolaba:

El Mayor: “No  te preocupes Rubia, que el Sr. Policía nos va a llevar a nuestra casa”

Trimadre:  ¿Qué policía?, no ha venido ninguno”

El Mayor: “Pues ÉSE mami ¡el de amarillo que ha traído la grúa! ¿¿no lo ves??”. Ahh… ése.

La Rubia respiró tranquila gracias a la presencia policial y se tomaron un donuts y un batido por lo que pudiera pasar.

Finalmente la amable señorita no pudo hacer milagros y un taxi de 7 plazas a las 12 de la noche a casi 150 km de un núcleo urbano de más de 1.000 habitantes es un pelín complicado, así que nos mandó un Mercedes en su inocente opinión “muy grande”.

Algo me dice que esta buena mujer no es madre porque nos envió un coche que estaba bien, no digo que no, pero ciertamente meter ahí dos sillas, una maxi-coxi, un carro, dos maletas, un esterilizador, tres bolsas de Carrefour de las verdes llenitas a reventar (ya sabéis cuales, esas que si te pones te caben hasta los niños), los abrigos de todos, el bolso de mini-wini, dos mochilas de los mayores con sus juguetes y otras tantas bolsas no identificadas era, cómo decirlo… IMPOSIBLE de todas las maneras. Ya sólo el hecho de meternos los cinco más el conductor era totalmente inviable. Así que empezamos a darle al tarro de cómo acomodarnos el taxista, el Sr. de la grúa, Tripadre y yo. Cuatro cabezas adultas pensantes y no dábamos con la solución para el Tetris que teníamos ante nosotros.

La primera opción fue mandar a Tripadre a la grúa e ir yo en el taxi metiendo las tres sillas detrás. No parecía tarea fácil pero con un poco de presión igual entraban.  El caso es que me invadió el pánico de que mini-wini o La Rubia tuvieran unos de sus momentos de esplendor en plena ruta y que este hecho perturbara los nervios templados del Sr. Taxista sin que Trimadre, atrapada en el asiento delantero, pudiera hacer nada al respecto.

Así que decidimos mandar al Mayor, elevador bajo el brazo, a la grúa. Así matábamos dos pájaros de un tiro. Yo iba detrás en el taxi, un poco apretadilla, todo hay que decirlo, con los de temperamento conflictivo y Tripadre con El Mayor remolcando nuestro coche a modo de experiencia lúdico-festiva inolvidable para nuestro primogénito.

Aquí fue El Mayor más contento que unas pascuas.

Aquí fue El Mayor más contento que unas pascuas.

El equipaje se quedaba dentro del coche que sería depositado en frente del domicilio familiar dada la imposibilidad de meterlo en el Mercedes.

El viaje en taxi no tuvo desperdicio. Y no por mis pequeñuelos, que cayeron fulminados casi antes de arrancar para sorpresa de su malpensada madre. El Sr. Taxista, hombre de pocas (ninguna) palabras y nacionalidad indescifrable, me amenizó el trayecto con música de lo más variopinta. Comenzamos con los años 60 y Los Diablos. Buscaremos un lugar para amar y soñar este fin de semana… Muy apropiado. Después Bisbal. Bulería, bulería…. Para bulerías estoy yo. Luego Radio Marca, que pensé “ésta es la mía, con un poco de suerte me duermo”. Pero no. Cada dos minutos cambiaba de emisora. Ni una canción enterita pude escuchar. Tampoco es que me importara mucho porque su gusto musical y el mío discrepaban ligeramente pero esta actitud resulta bastante desquiciante más si son las tantas de la noche y estás que no puedes con tu alma. Tras una hora de zapping radiofónico pareció decidirse y me deleitó con música dance o electrónica, vamos, lo que en mis tiempos mozos se llamaba Bakalao del duro. Ahí ya sí que me abandoné al sopor y la siguiente vez que abrí los ojos, estaba ante mi anhelado hogar.

Aquí el que podría haber sido mi conductor. Aunque la verdad, yo tampoco estaba tan mona como la de amarillo.

Aquí el que podría haber sido mi conductor. Aunque la verdad, yo tampoco estaba tan mona como la de amarillo.

Bajar a tres niños completamente sobados y descargar el coche no fue moco de pavo pero si a esto le sumamos llegar a tu casa y encontrarte con que se ha ido la luz y tienes seres vivos en la nevera que te saludan subidos a lo que parece un resto de pepino, es para abrir la ventana y saltar al vacío.

Pero no saltamos, tranquilidad. Tiramos tanta comida como para alimentar a la mitad de África y nos fuimos a dormir poco antes de que saliera el sol.

Al día siguiente, para celebrarlo y puesto que no teníamos nada que llevarnos a la boca, nos fuimos a comer al McDonald’s y Santas Pascuas.

Nunca mejor dicho.

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4 comentarios to “Las Primeras vacaciones de la Trifamily Parte 2”

  1. Mariví abril 6, 2013 a 8:28 am #

    Bueno, me alegro mucho de que al final todo saliera bien. Me gusta mucho la entrada del nuevo personaje “Teleabuelo”, yo estoy con El Mayor, creo que ante la desesperación, habría hecho lo mismo, los abuelos lo saben todo y lo solucionan todo. Impresionante la pamela amarilla!!. Ánimo y hasta el puente de Mayo.

  2. Amerikina abril 7, 2013 a 12:15 am #

    Joroba… de aúpa!!! No hay dos sin tres!!!
    Menudas aventuras— pero de todo se sale 😉

  3. Almudena julio 12, 2013 a 8:49 am #

    Trimadre! Que me he informado y los mayores pueden ir delante con su silla homologada. Junto al conductor. Me lo confirmó un policía el otro día también. Así qué nosotros mandamos al mayor delante que iba flipado… Y yo atrás con la mediana y el bebé. Es otra opción.

    • trimadre julio 12, 2013 a 8:52 am #

      Alaaaa!!! Muchas gracias por la información!! Ya lo había oído alguna vez pero no estaba segura. Genial, porque cuando las cosas se ponen chungas viene bien tener esta opción. Besos

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