Archivo | marzo, 2013

Diez cosas sobre Tripadre

19 Mar

Hay ciertas cosas que siguen sorprendiéndome de Tripadre aún después de tres niños y muchos años de vida en común. Vaya por delante que escribo estas lineas sin acritud, más bien desde el asombro y la constatación de cuan distintos somos hombres y mujeres por mucho que nos digan que no…

He aquí el fruto de este riguroso análisis que he realizado tras observar científicamente el desarrollo de Tripadre en su faceta más paternal, donde describo diez de las cosas que este padre no ha aprendido por muy Tripadre que sea…

1. Dónde están los bodis matarile-rile-rile: cinco años, cinco, llevo guardando los bodis en el primer cajón de la cómoda. Pues cinco años lleva Tripadre preguntándome dónde están. Está convencido de que práctico con él algún tipo de juego perverso y los cambio de sitio, pero a Dios pongo por testigo que esto no es cierto. Cada vez que baña a mini-wini, se repite la misma pregunta. Aquí una sufridora que ha aprendido con los años cómo llevar un matrimonio a buen puerto, no entra en debates sin sentido y responde “Aquí lo tienes, cariño”. Y aquí paz y después gloria.

2. La clave del éxito al poner un pañal: Muchos hombres ignoran que esos rebordes que tienen los pañales que rodean las piernas de los bebés no son volantitos ornamentales, si no que cumplen una valiosa función para evitar escapes. Para ello hay que hacer una recolocación de los mismos que nos lleva unos 3 segundos de reloj. Solo diré que a Colombo le costaría nada y menos descubrir quién le puso el pañal de por la noche a mini-wini cuando se levanta calado hasta los sobaquillos.

chiste papa

3. Cortar las uñas a un menor de 2 años: Incapaz totalmente. El miedo a la posibilidad de llevarse por delante un dedo regordete lo paraliza, así que este tema queda en manos de la Trimadre hasta que el niño es capaz de insultarte si apuras demasiado con las tijeras.

4. Recordar la dosis de Dalsy o Apiretal correspondiente a cada niño: Mira que los usamos a menudo, pues no pongo la mano en el fuego porque alguna noche de esas toledanas no se hayan llevado doble ración de analgésico. Hay que decir en su favor, que la dificultad de la operación ha ido en aumento ya que a cada uno le toca una cantidad diferente.

5. Hacer coletas a La Rubia: Este tema es delicado y aquí no puedo culpar a Tripadre ya que es verte aparecer con un peine, cepillo o similar y la Rubia sale por patas. Yo que siempre soñé con tener una niña para llenarla de lazos me di de bruces con ésta ya que odia que le pongas nada en la cabeza. La consecuencia es que Tripadre, encargado del acicalamiento matutino de los niños, pasa de movidas a esas horas, así que obvia el tema del peinado y mis hijos van tal cual se levantan al cole, donde les conocen como Los Despeluchaos. Cuando llegan a casa soy capaz de averiguar qué han comido y qué han hecho sólo mirando la melena al viento de mi princesa: “Mmmm, hoy macarrones con tomate ¿no?, y también habéis jugado con pinturas de dedos amarilla…”.

6. La hora apropiada para iniciar una guerra de almohadas: Por mucho que se lo explico no termina de pillar que a las 9 de la noche no deben emprenderse actividades lúdico-festivas si no quieres que las fieras se alteren y nos den a todos las 11 con las nefastas consecuencias que esto conlleva y que sólo una madre puede prever: no hay quien les levante al día siguiente, tardecita de órdago… En definitiva llantos y rechinar de dientes.

7. Leer un cuento en 5 minutos: Reconozco que soy un poco germánica con la hora de irse a dormir, así que cuando el tiempo se nos echa encima, leo los cuentos en diagonal pasando las páginas de dos en dos y saltándome los párrafos que creo convenientes. Tripadre no puede, es superior a sus fuerzas. Así que si le toca a él leerlos, hay un cuento para La Rubia, otro para el Mayor, juega a ver quién encuentra la mariposa azul en la pagina 2 y hace un despliegue de voces que ni Carlos Latre. De nuevo, Trimadre coge aire y se ausenta de la estancia para no hiperventilar.

8. Conjuntar hermanos: En el tema de la vestimenta yo llevo el cartel de “maniática” porque me gusta que los fines de semana mis churumbeles vayan bien guapos y vestidos a juego. Para que esta misión llegue a buen puerto, es imposible encomendársela a Tripadre, puesto que en lo que cierra el armario de La Rubia ya se le ha olvidado el estampado del vestido para coger la camisa correspondiente del Mayor.

9. Preparar la bolsa de los churumbeles: Hacerlo lo hace, buena intención no le falta, pero nos arriesgamos a encontrarnos en Segovia un domingo comiendo cochinillo y descubrir que no tenemos chupete o ropa de repuesto en plena operación “retirada del pañal”. Así que para evitar disgustos, dejemos esta vital tarea a las profesionales.

10. Recordar citas médicas y calendarios vacunales: para estos temas Trimadre también es un desastre y tiro del calendario del móvil, pero esperaría más de alguien capaz de acordarse de quién metió los goles de la final del mundial de Naranjito, y más teniendo en cuenta que por aquel entonces tenía cinco años. A esto le llamo yo memoria selectiva.

Pero lo cierto es que estas cosas no tienen ninguna importancia. Porque Tripadre es un padrazo. Es él quien se levanta sábados y domingos a las 8 con el Capitán SinSueño. Es a él al que no le da pereza sacar la plastilina, las acuarelas o ponerse a hacer magdalenas con los niños todo antes de las 10 de la mañana mientras escuchan La Primavera de Vivaldi. Él es el que sabe enchufar la Wii, el DVD del coche y el que cambia las pilas gastadas a los juguetes. Es él el que se pega 18.000 paseos por el pasillo cada noche para atender las numerosas llamadas de nuestros retoños. Es él el que prepara el biberón de mini-wini antes de irse a trabajar para que yo no tenga que levantarme. Él es quien que les hace el avión, la carretilla y quien les lleva en hombros cuando se ponen en huelga de andar. Es él el que baila con los mayores encima del sofá Rolling in the deep mientras se parten de la risa. Él es quien les levanta cada mañana para ir al cole con besos y cosquillas. Es él el que ha enseñado al Mayor a montar en bici sin ruedines y el que poner tiritas a La Rubia en sus heridas imaginarias. Él es quien juega con ellos al escondite toooodos los días cuando llega del trabajo y les busca por toda la casa aunque siempre están debajo de la mesa de la cocina.

Y encima, hace la mejor lasaña del mundo.

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Mi Bautizo

9 Mar

Hola amigos. Aquí mini-wini de nuevo. Entro a contaros que estoy agotado, creo que tengo resaca. ¿No es eso cuando después de una juerga estás hecho polvo durante días? Pues eso. Todo empezó el sábado, cuando mis padres organizaron un fiestón que de primeras pensé que era de disfraces, aunque luego me di cuenta que el único disfrazado era yo.

Fue un día bastante surrealista. Toda la Trifamily andaba de acá para allá como locos ignorándome más de lo habitual. Me pasé en pijama hasta las 5 de la tarde que ya empecé a preocuparme. El tema pañal tampoco iba mucho mejor. Pude comprobar en mis propias carnes (glúteas) que el límite de saturación de los de marca blanca es bastante aceptable. Al menos me dieron de comer, pero porque me puse muy pesado que si no ni eso.

Después me pusieron el disfraz, que no llegué a captar de que iba, dudo entre princesa Disney y angelito del portal de Belén. Nunca lo sabré, aunque para rematar me pusieron un gorrito que bien sabe Dios que si pudiera controlar el movimiento de mis extremidades superiores me lo habría arrancado de cuajo. La Rubia tampoco tenía un buen día. Estuvo todo el rato llorando y echándome miradas asesinas. Me imagino que ella también quería su disfraz de princesa, porque se pasa el día vestida de Rapuncel y cantando “Mi sueño eeeeeees”, pero no le dejaron. Es una pena que aún no podamos entendernos porque le habría prestado el mío encantado.

No me digáis que no os recuerda al de la Cenicienta...

No me digáis que no os recuerda al de la Cenicienta…

El caso es que todos iban de lo más elegante, pero disfrazado ni uno. Bueno sí, a un señor que no conocía también le debieron engañar porque iba con un traje blanco como el mío. El tío me cayó bien, se apiadó de mí y me refrescó la cabeza con agua cuando estaba todo agobiado con mi look principesco. También me echó un poco de aceite que digo yo ¿cómo se habrá enterado de que yo eso no lo cato habitualmente? A mí las sesiones de spa post-baño me las tienen restringidas, normalmente en 5 minutos me han ventilao, ni hidratante ni nada, así tengo el cutis…bautizo

Después empezó el fiestorro. El sitio estaba muy chulo. Creo que mi Tritía tuvo algo que ver porque los días antes vino mucho por casa con cosas muy molonas que tenían mi nombre puesto. Yo iba de mano en mano como la falsa moneda. Menos mal que soy un chico sociable, porque a los Tripadres no les vi el pelo. Por un momento pensé que me habían abandonado, pero como a mí me seguían dando el biberón, no me estresé en absoluto. De hecho estuve encantado porque, aunque esté feo que lo diga, causé sensación. Yo la verdad no hice nada para merecer tanto halago, pero reconozco que me gusta despertar admiración, sobre todo entre las féminas que contemplaban mis lorzas con gran embeleso y me apachurraban los mofletes. Y es que últimamente estoy que lo tiro. No hay más que ver cómo mi percentil sube como la gasolina que hasta mi pediatra se queda alucinada. Según he oído estoy batiendo todos los récords de los miembros de la Trifamily y cada vez que no me cierra un body todos son ¡Ah!s y ¡oh!s, y ¡cómo está este niño!.

Menos mal que había mucha comida de mayores porque por un momento temí que mis tías y tías abuelas le dieran un bocao a mis muslitos.

Al rato me quitaron el disfraz y pensé “¡Por fin!, ¡me voy al sobre!”. Pero de eso nada. Escuché que tripadre decía no sé qué de unos gintonics y seguí rulando de brazos. Cuando por fin se fueron todos y pillé la mini-cuna no me lo podía creer. ¡Qué agotamiento!. Y es que uno no está acostumbrado a tanto protagonismo, más bien suelo ser el último mono.

En fin, todavía no les conozco mucho, pero me da a mí que a esta gente le va la marcha y no será la última fiesta a la que vaya. Lo único que espero es que en la próxima se disfracen todos. Qué menos.

P.D. Para ver el trabajazo que hizo mi Tritía decorando mi Bautizo, pinchad aquí.

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